SPF 30 o 50: qué significa el factor de protección solar y cuál elegir

Si dudas entre un SPF 30 o 50, piensa en lo que mide el número: cuánto retrasa la quemadura. Con la cantidad de producto del ensayo, un SPF 30 deja llegar a la piel en torno al 3,3 % de la radiación que quema, y un SPF 50, el 2 %: un 40 % menos. Pero casi todos nos ponemos menos crema de la cuenta, y entonces protegen bastante menos de lo que dice el envase. Por eso, en la farmacia recomendamos un 50 o un 50+ para la playa, la montaña, la piel clara, los niños, las manchas o si tomas un medicamento que sensibiliza al sol. Para el día a día, un 30 bien aplicado puede bastar.

¿Qué significa SPF? Lo que mide el número del protector solar

SPF son las siglas en inglés de factor de protección solar (en español también se escribe FPS). La Recomendación 2006/647/CE de la Comisión Europea, que marca cómo se miden y se etiquetan los protectores solares en Europa, lo define como el cociente entre la dosis de radiación que hace falta para que la piel se enrojezca con el protector puesto y la que hace falta sin él. Un SPF 30 quiere decir que, en el ensayo, la piel aguanta 30 veces más radiación antes de enrojecerse; dicho al revés, le llega en torno a una trigésima parte de la radiación que quema.

Ese número habla sobre todo de la radiación UVB, la principal causante de la quemadura. La UVA quema menos, pero según la misma Recomendación también aumenta el riesgo de cáncer de piel y causa el envejecimiento prematuro, así que un buen protector tiene que cubrir las dos: en la UE se recomienda que su protección UVA sea al menos un tercio del SPF que pone la etiqueta. Por eso, además del número, comprueba que el envase indica protección frente a la UVA.

Lo que no significa el SPF es que puedas estar 30 o 50 veces más tiempo al sol. La radiación cambia con la hora, el lugar y las nubes; te pones menos producto que en el ensayo, y el agua, el sudor y la toalla se lo llevan. La propia Recomendación propone que los envases avisen: «No permanezca mucho rato al sol, aunque emplee un producto de protección solar».

Diferencia entre SPF 30 y SPF 50: cuánto protege cada uno

En Europa, la etiqueta lleva solo unos números concretos, agrupados en cuatro categorías que tienen que verse en el envase tan destacadas como el número. Esta tabla las resume, con la parte de la radiación que quema que deja pasar cada factor si se aplica la cantidad del ensayo:

El SPF y su categoría en la etiqueta (Recomendación 2006/647/CE)
En la etiquetaCategoríaDeja pasar
6 y 10Protección baja17 % y 10 %
15, 20 y 25Protección mediaDel 7 % al 4 %
30Protección alta3,3 %
50Protección alta2 %
50+Protección muy alta1,7 % o menos

Los porcentajes salen de dividir 1 entre el factor (1/30 = 3,3 %) y solo valen con 2 mg de producto por centímetro cuadrado. El 50+ es para los productos que en el ensayo dan 60 o más.

Visto así, del 30 al 50 parece que solo se gana un punto: del 96,7 % al 98 % de la radiación que quema. Pero lo que cuenta es lo que llega a tu piel, y con un SPF 50 llega un 40 % menos que con un 30. Esa diferencia pesa más cuantas más horas pasas al sol y cuanto más clara es tu piel.

Cuánta crema hace falta para que el SPF 30 o 50 proteja de verdad

Aquí está el error más frecuente. El SPF se mide con 2 mg de producto por centímetro cuadrado de piel, que según la Recomendación europea son unas seis cucharillas de café (unos 36 g) para todo el cuerpo de un adulto de talla media. Es más de lo que solemos ponernos, y quedarse corto reduce la protección de forma desproporcionada: con la mitad de producto, protege hasta tres veces menos.

En una revisión de los estudios sobre cómo nos ponemos el protector, la cantidad que usa la gente en la vida real va de 0,39 a 1 mg por centímetro cuadrado: de una quinta parte a la mitad de la del ensayo. Los mismos autores explican que un factor más alto y una segunda capa temprana compensan en parte esa diferencia.

Puntos de protector solar a lo largo de la pierna antes de extenderlo
Repartir el producto en varios puntos de cada zona ayuda a ponerse la cantidad necesaria.

Para acercarte a la cantidad buena:

  1. Póntelo antes de salir al sol, sobre la piel seca, y no esperes a estar en la playa.
  2. Reparte el producto en varios puntos de cada zona y extiéndelo. Si el envase indica la cantidad con un dibujo o una medida, síguela.
  3. No te dejes zonas sin protector, como las orejas, la nuca, los empeines o la raya del pelo.
  4. Ponte una segunda capa dentro de la primera hora: es la estrategia sencilla que proponen esos investigadores para compensar lo que solemos quedarnos cortos.
  5. Repítelo con frecuencia y siempre después de bañarte, sudar o secarte con la toalla, aunque sea resistente al agua.

Para retocar la cara, las orejas o los labios fuera de casa, un stick solar es lo más cómodo.

¿No tienes claro qué te pasa o si un producto es para ti? Escríbenos por WhatsApp al 614 41 80 41 o pásate por la farmacia, en la calle del General Álvarez de Castro, 24 (Madrid). Antes de recomendarte nada, te preguntaremos qué medicación tomas.

Cuándo elegir un SPF 50 o 50+ y cuándo basta un 30

En la farmacia recomendamos un 50 o un 50+ si:

  • Tu piel es clara, te quemas con facilidad o tienes muchos lunares o pecas.
  • Es para un niño. La Asociación Española de Pediatría aconseja en los niños un factor alto, mejor 50, y que los menores de 3 años no se expongan al sol. En los bebés de menos de 4 a 6 meses, sombra y ropa, y solo si no hay otra forma, un poco de protector con filtro físico en zonas pequeñas, como la cara y el dorso de las manos. Tienes los protectores solares infantiles en la tienda.
  • Tienes manchas o melasma, o tu piel se mancha con facilidad. Además de un 50+ con buena protección UVA, conviene uno con color, como contamos en protectores solares minerales: cuál elegir y en nuestra rutina antimanchas.
  • Tomas un medicamento que sensibiliza al sol. Pasa, por ejemplo, con la doxiciclina y los demás antibióticos de su familia, cuya ficha técnica advierte de reacciones en forma de quemadura solar, o con la hidroclorotiazida, un diurético para la tensión: a quien la toma durante mucho tiempo, la AEMPS pide limitar el sol y usar una fotoprotección adecuada. Si tomas algo a diario, pregúntanos.
  • Vas a la playa, a la piscina, a la nieve o a la montaña. Según la Organización Mundial de la Salud, el agua, la arena y la nieve reflejan la radiación, y con la altitud aumenta.
  • Te lo ha indicado tu dermatólogo, por ejemplo, si has tenido un cáncer de piel.

Un 30 puede bastar para el día a día en la ciudad, con poco rato al sol, si te lo pones en cantidad suficiente; en la cara, tienes los dos en protectores solares para la cara, y para el resto, en protectores solares corporales. Y recuerda que el protector es solo una parte: la Asociación Española de Pediatría recuerda que la sombra, la ropa y los sombreros son la mejor forma de protegerse, y que conviene evitar el sol entre las 12 y las 16 horas.

El índice UV: cuándo hace falta protegerse del sol

Más que el calor, lo que dice cuánto quema el sol es el índice ultravioleta (UV). AEMET publica cada día su predicción del índice UV máximo para la Península y Baleares y para Canarias, y la Asociación Española de Pediatría recomienda consultarlo. Lo que aconseja la OMS para cada nivel:

  • De 0 a 2: puedes estar al aire libre; en las pieles claras, el daño por debajo de 2 es limitado y normalmente no hace falta protegerse.
  • De 3 a 7: busca la sombra a mediodía y protégete con camiseta, protector solar y sombrero.
  • De 8 en adelante: evita estar fuera a mediodía; la sombra, la camiseta, el protector y el sombrero son imprescindibles.

El índice más alto del día se da en las cuatro horas que rodean el mediodía solar. Y las nubes no son una garantía de nada: según la OMS, el índice puede ser alto con el cielo cubierto, y la AEP advierte de que las nubes finas dejan pasar la radiación ultravioleta.

Por qué merece la pena usar protector solar a diario

La mejor prueba viene de un ensayo hecho en Nambour (Australia), donde se repartió a la gente al azar entre ponerse protector a diario en la cabeza y los brazos o hacerlo cuando quisiera. Tras cuatro años y medio, quienes lo usaron a diario tenían un 24 % menos de envejecimiento de la piel (Hughes y otros, 2013). Diez años después del ensayo, en ese grupo se habían diagnosticado 11 melanomas, frente a 22 en el otro, aunque esa diferencia quedó en el límite de lo que se considera estadísticamente significativo (Green y otros, 2011). La propia Recomendación europea recoge que hay estudios que muestran que el protector puede evitar ciertos tipos de cáncer de piel.

«Pantalla total» y otros errores con el protector solar

  • No existe la pantalla total. Según la Recomendación europea, ningún producto puede filtrar toda la radiación UV, y en la etiqueta no deben aparecer expresiones como «bloqueante solar», «protección total» o «prevención durante todo el día».
  • Un SPF alto no es para tomar más sol, sino para quemarte menos durante el rato que de todos modos vas a estar al sol.
  • La crema de día o el maquillaje con SPF protegen lo que dice su envase solo si te pones la misma cantidad que de un protector. Para un día de sol de verdad, mejor un protector debajo.
  • Las cápsulas para el sol, de las que hablamos en pastillas para el sol, no tienen SPF y no sustituyen al protector.

Cuándo ir al médico o al dermatólogo

Si te has quemado sin más, sal del sol, refresca la piel con agua fresca o un paño húmedo y ponte un aftersun o una crema hidratante sin perfume; en para qué sirve el aftersun te contamos cómo elegirlo. Pero pide atención médica urgente si, después de estar al sol:

  • la piel tiene ampollas o está muy hinchada;
  • tienes fiebre alta, escalofríos, mucho cansancio, mareo, náuseas, dolor de cabeza o calambres;
  • el que se ha quemado es un bebé o un niño pequeño.

Son las señales de alarma que da el servicio de salud británico (NHS), porque una quemadura fuerte puede acabar en un golpe de calor. Y pide cita con el dermatólogo si te sale una lesión en la piel que no se va o si un lunar o una mancha cambia de aspecto, que es lo que la AEMPS recomienda vigilar a quien toma hidroclorotiazida.

Preguntas frecuentes sobre el SPF 30 o 50

¿Qué significa SPF 50+?

Que en el ensayo el producto da un factor de 60 o más. Es la categoría «protección muy alta» de la Recomendación europea, que agrupa con «50+» todos los que pasan de 60, en lugar de poner números más altos. Si se aplica en la cantidad del ensayo, un 50+ deja pasar como mucho en torno al 1,7 % de la radiación que quema.

¿Es suficiente un protector solar de factor 30?

Puede serlo para el día a día, con poco rato al sol y si te lo pones en cantidad suficiente. Para la playa, la montaña, la nieve, la piel clara, los niños, las manchas o si tomas un medicamento que sensibiliza al sol, en la farmacia recomendamos un 50 o un 50+, porque casi nadie se pone la cantidad del ensayo.

¿Cada cuánto hay que volver a ponerse protector solar?

Con frecuencia, y siempre después de bañarte, sudar o secarte con la toalla, que es lo que la Recomendación europea pide que indiquen los envases. Además, una segunda capa al poco de la primera ayuda a compensar que solemos ponernos menos crema de la necesaria.

¿El protector solar impide fabricar vitamina D?

En la vida real, apenas. Una revisión de 2019 encontró poca evidencia de que el protector baje la vitamina D cuando se usa en el día a día, aunque no hay ensayos con los factores muy altos que se usan hoy. Si te preocupa, coméntalo con tu médico: la vitamina D se mide con un análisis de sangre.

¿Hay que ponerse protector solar en invierno o con el cielo nublado?

Depende del índice UV. Según la OMS, por debajo de 3 una piel clara normalmente no necesita protegerse, y de 3 en adelante, sí. Las nubes no lo impiden: el índice puede ser alto con el cielo cubierto, y en la nieve y la montaña la radiación aumenta.

¿Un protector resistente al agua dura todo el día?

No. La Recomendación europea pide que no se diga que no hace falta volver a aplicarlo o que protege «durante todo el día». Resistente al agua quiere decir que aguanta mejor el baño, pero hay que ponérselo otra vez después de bañarte y secarte.

Fuentes

  1. Recomendación de la Comisión, de 22 de septiembre de 2006, relativa a la eficacia de los productos de protección solar y a las declaraciones sobre los mismos (2006/647/CE)
  2. Petersen B, Wulf HC. Application of sunscreen — theory and reality. Photodermatol Photoimmunol Photomed. 2014;30(2-3):96-101
  3. AEMPS. Hidroclorotiazida: el uso continuo y prolongado en el tiempo podría aumentar el riesgo de cáncer cutáneo no melanocítico (MUH (FV), 13/2018)
  4. AEMPS (CIMA). Ficha técnica de Doxiciclina Normon 100 mg comprimidos recubiertos
  5. Organización Mundial de la Salud. Radiation: The ultraviolet (UV) index
  6. Organización Mundial de la Salud. Ultraviolet radiation
  7. AEMET. Predicción de radiación ultravioleta
  8. Asociación Española de Pediatría (En Familia). Cuidar la piel, protegerla del sol
  9. Hughes MC, et al. Sunscreen and prevention of skin aging: a randomized trial. Ann Intern Med. 2013;158(11):781-90
  10. Green AC, et al. Reduced melanoma after regular sunscreen use: randomized trial follow-up. J Clin Oncol. 2011;29(3):257-63
  11. Neale RE, et al. The effect of sunscreen on vitamin D: a review. Br J Dermatol. 2019;181(5):907-915
  12. NHS. Sunburn

Por Mario Esquivias Pérez, farmacéutico titular de Farmacia Chamberí (colegiado n.º 20712 del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid). Publicado el 6 de mayo de 2024 y actualizado el 16 de octubre de 2026. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con tu médico o tu farmacéutico.

Mario Esquivias Pérez
Ver sus artículos

Mario Esquivias Pérez

Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (Nº de colegiado: 20712) - Facultad de Farmacia. Farmacéutico y dueño de Farmacia Chamberí - Ldo. Mario Esquivias | Farmacia y parafarmacia en Madrid

Producto añadido a favoritos

WhatsApp · botón flotante

Escríbenos por WhatsApp