Probióticos: qué son, para qué sirven y cómo elegir uno

Los probióticos son microorganismos vivos que, tomados en la cantidad adecuada, aportan un beneficio para la salud: es la definición de la FAO y la OMS que mantiene la asociación científica internacional del sector, la ISAPP. Para qué sirven depende de la cepa concreta, no de la palabra «probiótico»: donde hay más pruebas es en reducir la diarrea que dan los antibióticos y, con una cepa determinada, en el cólico del bebé que toma pecho. En la Unión Europea ningún complemento de probióticos tiene autorizada una declaración de salud, así que desconfía de los que prometen subir las defensas. Si tienes las defensas bajas por una enfermedad o un tratamiento, consúltalo antes de tomarlos.

¿Qué son los probióticos? Probióticos, prebióticos y simbióticos

En tu intestino viven billones de bacterias y otros microorganismos: es la microbiota, lo que antes se llamaba flora intestinal. Los probióticos son microorganismos que tomas desde fuera, en alimentos o en complementos, y que han demostrado algún beneficio en estudios con personas. Como los nombres se parecen mucho, estas son las definiciones de la ISAPP (Hill y otros, 2014; Gibson y otros, 2017; Swanson y otros, 2020; Marco y otros, 2021):

Probióticos, prebióticos, simbióticos y fermentados: qué es cada uno
TérminoQué es
ProbióticoMicroorganismos vivos que, en la cantidad adecuada, aportan un beneficio para la salud. Por ejemplo, Lacticaseibacillus rhamnosus GG
PrebióticoUna sustancia que usan de forma selectiva los microorganismos que ya tienes y que aporta un beneficio. Por ejemplo, la inulina de achicoria
SimbióticoUna mezcla de microorganismos vivos y de una sustancia que estos usan de forma selectiva, que aporta un beneficio
Alimento fermentadoEl que se elabora gracias al crecimiento de microorganismos, como el yogur, el kéfir, el chucrut o el pan. No todos llevan microorganismos vivos cuando te los comes, y eso no los convierte en probióticos

Un detalle que te ayudará a leer las etiquetas: en 2020, el género Lactobacillus se dividió en 25 géneros (Zheng y otros, 2020). Por eso el Lactobacillus rhamnosus GG de siempre aparece ahora como Lacticaseibacillus rhamnosus GG, y el Lactobacillus reuteri, como Limosilactobacillus reuteri. Son los mismos microorganismos con otro nombre.

¿Para qué sirven los probióticos? Lo que dicen los estudios

Que un probiótico funcione para algo no quiere decir que funcione otro, ni para otra cosa: el efecto depende de la cepa, de la dosis y del problema. Esto es lo que dicen las revisiones más sólidas:

Probióticos: dónde hay pruebas y dónde no
SituaciónLo que dicen las revisiones
Diarrea por antibióticos en niñosMenos diarrea con probióticos: 8 % frente a 19 % (33 ensayos, 6.352 niños), y más efecto con 5.000 millones de UFC al día o más
Diarrea por Clostridioides difficile con antibióticosMenos casos, sobre todo cuando el riesgo de partida era alto, como en pacientes ingresados (31 ensayos, 8.672 pacientes)
Diarrea aguda infecciosa (gastroenteritis)Probablemente no cambian cuántas personas siguen con diarrea a las 48 horas (82 ensayos, casi todos con niños)
Cólico del lactanteL. reuteri DSM 17938 funcionó en los bebés que toman pecho; en los de biberón faltan datos
Colon irritablePueden mejorar los síntomas y el dolor, pero no se sabe con qué cepas ni con qué combinaciones
Estreñimiento en adultosAlgún beneficio, sobre todo con Bifidobacterium lactis (14 ensayos)

Para casi todo lo demás que se les atribuye, como las defensas, la piel, el ánimo o el peso, las pruebas no bastan. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos lo resume así: en la mayoría de los casos todavía no se sabe qué probióticos ayudan y cuáles no, cuánto hay que tomar ni a quién beneficiarían (NCCIH). Las otras revisiones de la tabla son las de Goldenberg y otros (2017), Collinson y otros (2020) y Sung y otros (2018).

Por eso, en Europa, ninguna etiqueta de un complemento de probióticos puede decir que «refuerza las defensas» o que «regula el tránsito». En la lista de declaraciones autorizadas, el Reglamento (UE) 432/2012, la única que habla de bacterias vivas es la del yogur: «los cultivos vivos del yogur o de la leche fermentada mejoran la digestión de la lactosa del producto en las personas con problemas para digerir la lactosa», y solo si lleva al menos 100 millones de unidades formadoras de colonias por gramo de sus dos bacterias.

Probióticos y antibióticos: cuándo tienen sentido

Es el uso con más pruebas. En la revisión Cochrane de niños que tomaban antibióticos (Guo y otros, 2019), tuvo diarrea el 8 % de los que tomaron además un probiótico, frente al 19 % de los que no, y el efecto fue mayor con dosis altas, de 5.000 millones de UFC al día o más. En adultos y niños, otra revisión encontró menos diarrea por Clostridioides difficile, una infección intestinal que favorecen los antibióticos, sobre todo en quienes tenían más riesgo.

Una de las levaduras estudiadas, Saccharomyces boulardii, es además un medicamento sin receta en España: su ficha técnica lo indica en adultos y niños mayores de 12 años para las diarreas agudas y para prevenir y tratar la diarrea por antibióticos (ficha técnica de Ultra-Levura, AEMPS). La tienda online no vende medicamentos, pero en la farmacia te aconsejamos. La misma levadura está también como complemento, por ejemplo en Sacardi.

Si tu médico te ha puesto un antibiótico y quieres acompañarlo de un probiótico, pregúntanos cuál y cómo repartir las tomas según su etiqueta. Y llama al médico si la diarrea dura más de dos días, si ves sangre en las heces o si tienes fiebre.

¿No tienes claro qué te pasa o si un producto es para ti? Escríbenos por WhatsApp al 614 41 80 41 o pásate por la farmacia, en la calle del General Álvarez de Castro, 24 (Madrid). Antes de recomendarte nada, te preguntaremos qué medicación tomas.

Cómo elegir un probiótico en la farmacia

Delante de la estantería, fíjate en esto:

  1. La cepa completa. No basta con «lactobacilos»: busca el género, la especie y el código de la cepa, como Lacticaseibacillus rhamnosus GG o L. reuteri DSM 17938. Es lo que permite saber si está estudiada.
  2. Que esa cepa esté estudiada para lo que buscas. La que se probó en el cólico del bebé no tiene por qué servir con antibióticos, ni al revés.
  3. La dosis en UFC, las unidades formadoras de colonias por toma. Más no siempre es mejor: cuenta la dosis que se ha estudiado. Mira también si la etiqueta da las UFC al fabricarlo o hasta la fecha de caducidad (Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH).
  4. Cómo se conserva. Unos necesitan nevera y otros aguantan a temperatura ambiente: sigue su etiqueta.
  5. Para quién es. En bebés, embarazadas o personas con una enfermedad importante, pregunta antes.
Una cápsula de probiótico abierta, con el polvo derramado sobre una superficie oscura
En la etiqueta de un probiótico busca la cepa completa y las UFC por toma: más cantidad no siempre es mejor.

Un ejemplo de etiqueta completa es la de Solgar 40+ Acidophilus, que da el nombre de sus cinco cepas, entre ellas Lacticaseibacillus rhamnosus GG, y la cantidad de cada una. La cepa del cólico, L. reuteri DSM 17938, es la que llevan las gotas de Reuteri; en un bebé, solo si te lo indica su pediatra. El resto lo tienes en la categoría de probióticos.

Prebióticos: la fibra que alimenta tu microbiota

Los prebióticos no son bacterias, sino lo que comen las tuyas. Los más conocidos son tipos de fibra, como la inulina y los fructooligosacáridos, que están en alimentos como la cebolla, el ajo, el puerro, los espárragos, el plátano o las legumbres. Antes que un suplemento, la forma más sencilla de tomarlos es comer a diario verdura, fruta, legumbres y cereales integrales.

Como complemento, la inulina de achicoria sí tiene una declaración autorizada: «contribuye a un tránsito intestinal normal al aumentar la frecuencia de las deposiciones», con 12 g al día (Reglamento (UE) 2015/2314). Es lo que aporta un cacito de inulina Plantis. Empieza con menos y ve subiendo, porque al principio la fibra puede dar gases. Si lo que te molesta son los gases o la hinchazón, lo contamos en cómo desinflamar el cuerpo, y si son las digestiones pesadas, en suplementos para digestiones difíciles.

¿Quién debe tener cuidado con los probióticos?

En una persona sana suelen sentar bien: en los ensayos con niños que tomaban antibióticos, los efectos adversos fueron tan poco frecuentes como sin ellos, sobre todo gases, hinchazón, náuseas o estreñimiento. Pero hay quien debe consultar antes:

  • Personas con las defensas muy bajas, por quimioterapia, un trasplante u otros tratamientos, y personas muy enfermas o ingresadas: en ellas se han descrito infecciones graves por los propios microorganismos del probiótico.
  • Quien lleva un catéter venoso central. La ficha técnica de S. boulardii lo contraindica en estas personas, en las inmunodeprimidas y en las que están en estado crítico, por el riesgo de que la levadura pase a la sangre.
  • Bebés prematuros: la FDA de Estados Unidos advirtió en 2023 de infecciones graves, incluso mortales, en prematuros que recibieron probióticos.
  • Si tomas antifúngicos, no tomes S. boulardii a la vez, porque es una levadura.
  • Si tienes alergia o intolerancia a la leche, revisa los ingredientes: algunos llevan derivados lácteos.

Cuándo ir al médico

Un probiótico no debe retrasar una consulta. Pide cita con tu médico, o ve a urgencias si es grave, si:

  • la diarrea dura más de dos días, tiene sangre o va con fiebre;
  • un bebé, una persona mayor o alguien con una enfermedad crónica tiene diarrea o vómitos y bebe poco;
  • tienes un dolor de tripa intenso, pierdes peso sin buscarlo o tu ritmo intestinal cambia durante semanas;
  • los síntomas del colon irritable cambian o empeoran.

Para todo lo demás, pregúntanos en la farmacia: orientarte antes de comprar es parte de lo que hace un farmacéutico por ti.

Preguntas frecuentes sobre los probióticos

¿Qué diferencia hay entre probióticos y prebióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos que aportan un beneficio cuando se toman en la cantidad adecuada. Los prebióticos son sustancias, casi siempre tipos de fibra como la inulina, que alimentan a los microorganismos que ya tienes en el intestino. Un simbiótico combina microorganismos vivos con una sustancia que estos usan de forma selectiva.

¿Es lo mismo un yogur que un probiótico?

No exactamente. El yogur lleva bacterias vivas y tiene una declaración autorizada: sus cultivos vivos mejoran la digestión de su lactosa en quien la digiere mal. Pero no todos los alimentos fermentados llevan microorganismos vivos al comerlos, y un probiótico es una cepa concreta estudiada en una dosis concreta.

¿Cuándo es mejor tomar los probióticos?

Depende del producto: unos se toman con el estómago vacío y otros con la comida, así que sigue su etiqueta. Si lo tomas con un antibiótico, pregúntanos cómo repartir las tomas. Y no lo mezcles con bebidas muy calientes, porque lleva microorganismos vivos.

¿Pueden tomar probióticos los bebés y los niños?

Solo con el visto bueno de su pediatra. Hay cepas estudiadas en niños, como L. reuteri DSM 17938 en el cólico del lactante que toma pecho o algunas junto a los antibióticos, pero en bebés prematuros se han descrito infecciones graves. La cepa y la dosis importan más que la marca.

¿Tienen efectos secundarios los probióticos?

En personas sanas suelen sentar bien; lo más frecuente son gases, hinchazón, náuseas o estreñimiento al principio. El riesgo serio, una infección por el propio microorganismo, se ha descrito en personas con las defensas muy bajas, muy enfermas, con un catéter venoso central o en bebés prematuros.

¿Hay que guardar los probióticos en la nevera?

Solo si lo dice su etiqueta. Unos necesitan frío y otros se conservan a temperatura ambiente, lejos del calor y la humedad. Una vez abiertos, respeta el plazo del envase: las gotas de L. reuteri, por ejemplo, hay que tomarlas en los tres meses siguientes.

Fuentes

  1. Guo Q, et al. Probiotics for the prevention of pediatric antibiotic-associated diarrhea. Cochrane Database Syst Rev. 2019
  2. AEMPS (CIMA). Ficha técnica de Ultra-Levura 250 mg cápsulas duras (Saccharomyces boulardii), sin receta
  3. Reglamento (UE) n.º 432/2012, lista de declaraciones de propiedades saludables autorizadas (BOE)
  4. Reglamento (UE) 2015/2314, declaración autorizada de la inulina de achicoria (BOE)
  5. Goldenberg JZ, et al. Probiotics for the prevention of Clostridium difficile-associated diarrhea in adults and children. Cochrane Database Syst Rev. 2017
  6. Collinson S, et al. Probiotics for treating acute infectious diarrhoea. Cochrane Database Syst Rev. 2020
  7. Sung V, et al. Lactobacillus reuteri to treat infant colic: a meta-analysis. Pediatrics. 2018
  8. Hill C, et al. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014
  9. Gibson GR, et al. The ISAPP consensus statement on the definition and scope of prebiotics. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2017
  10. Swanson KS, et al. The ISAPP consensus statement on the definition and scope of synbiotics. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2020
  11. Marco ML, et al. The ISAPP consensus statement on fermented foods. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2021
  12. Zheng J, et al. A taxonomic note on the genus Lactobacillus. Int J Syst Evol Microbiol. 2020
  13. NCCIH (NIH). Probiotics: Usefulness and Safety
  14. NIH, Oficina de Suplementos Dietéticos. Probióticos: datos en español

Por Mario Esquivias Pérez, farmacéutico titular de Farmacia Chamberí (colegiado n.º 20712 del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid). Publicado el 25 de julio de 2023 y actualizado el 16 de octubre de 2026. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con tu médico o tu farmacéutico.

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Mario Esquivias Pérez

Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (Nº de colegiado: 20712) - Facultad de Farmacia. Farmacéutico y dueño de Farmacia Chamberí - Ldo. Mario Esquivias | Farmacia y parafarmacia en Madrid

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